VIVIENDA SALUDABLE: ¿PREOCUPACIÓN O REALIDAD?

Escrito por: Tatiana Carreño, Especialista Técnica Líder CCCS

El entorno construido tiene una gran influencia en nuestra calidad de vida. Es la base de nuestras comunidades y un determinante importante de nuestro bienestar, ya que incluye los edificios y la infraestructura urbana que sustenta nuestra vida diaria (nuestros hogares, escuelas, lugares de trabajo, entretenimiento etc). Sin embargo, si no cuentan con las características adecuadas, los edificios también pueden ser adversarios silenciosos de nuestra propia salud y bienestar.

¿Por qué hablar de vivienda saludable?

De acuerdo con el sistema de información Coordenada Urbana, la comercialización de vivienda nueva durante el 2020 llegó a 194.802 unidades, cifra que representa un máximo histórico. Pese al contexto económico reciente, la vivienda nueva en 2020 se consolidó como el principal destino de inversión de los hogares colombianos. Lo anterior nos hace preguntar, ¿cuál será la calidad de las viviendas que habitamos y estamos adquiriendo los colombianos?

La actual crisis por la pandemia del COVID-19 nos ha hecho reflexionar sobre la importancia de la prevención para la protección de la salud en todos sus ámbitos. La revisión de los aspectos cruciales a monitorear e intervenir se ha quedado corta al dejar por fuera del análisis crítico la deficiente calidad de los espacios interiores. Según la Organización Mundial de la Salud, una persona permanece más del 90% del tiempo en espacios cerrados, y en el contexto actual, ese tiempo se concentra principalmente en las viviendas. Durante los periodos de aislamiento, para los hogares fueron evidentes las falencias de las viviendas en términos de iluminación, ventilación, espacio abierto, entre muchos otros aspectos. En muchos casos fue necesario adecuar la vivienda para llevar a cabo todas las actividades del día, ya que estas se convirtieron en lugar de trabajo, estudio, producción y descanso. Todo esto aumentó la urgencia de revisar el concepto de vivienda saludable. 

La buena noticia es que contamos con herramientas que nos orientan en la transformación hacia una oferta de vivienda saludable. Como se menciona en el Estudio Health & Wellbeing Framework o Marco de Salud & Bienestar, la vivienda es potencialmente la contribución más importante del entorno construido a la salud humana.

Este estudio, publicado en 2020 por el WorldGBC en asociación con el proyecto Better Places for People y sus organizaciones miembro, presenta una excelente herramienta  con aplicación global, en cuyo desarrollo participó el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS). La iniciativa busca ampliar el alcance y el significado de la salud y el bienestar para la industria de la construcción y movilizar soluciones orientadas a la acción para contrarrestar las afectaciones en salud y bienestar originadas por las edificaciones. 

¿Cómo podemos implementar el Marco de Salud & Bienestar a nivel de la vivienda?

El Marco de Salud & Bienestar está estructurado en seis principios conceptuales básicos de salud y bienestar en el entorno construido, que son de aplicación universal y de utilidad para diversas partes interesadas de la industria de la construcción. Su contenido motiva a la construcción de edificios saludables y equitativos en armonía con la naturaleza, incluido el impacto social en toda la cadena de valor. 

Garantizar viviendas saludables es posible con la implementación de los principios del Marco de Salud & Bienestar descritos a continuación: 

  1. Proteger la salud

Calidad del aire

  • Tener ingreso de aire exterior en todos los espacios. 
  • Asegurar la extracción localizada alrededor de los aparatos de gas y otras fuentes de contaminación internas. 
  • Eliminar gradualmente los combustibles fósiles, incluido el gas como fuente de energía.
  • Monitorear la calidad del aire interior y exterior.

Calidad del agua

  • Utilizar agua con buenos niveles de filtración. 
  • Asegurar una limpieza completa y regular en las áreas de cocina y baños , incluyendo el mantenimiento de filtros para agua de consumo humano. 

 

Apoyar y mejorar la salud mental y social 

  • Incorporar estrategias de diseño biofílico, espacios agradables, cómodos, acceso a vistas externas y zonas comunes de socialización. 
  • Diseñar espacios activos comunitarios para el ejercicio y la conexión social. 

 

Reducir la transmisión de enfermedades infecciosas 

  • Limpiar y desinfectar superficies de alto contacto como barandas y puertas.

 

  1. Priorizar el confort 

 

Confort térmico

  • Incorporar calefacción y refrigeración pasivas. Considerar aspectos de materialidad y reflectancia para lograr protección térmica mientras se maximiza la oportunidad de eficiencia energética. 
  • Conservar los árboles existentes.

 

Iluminación ejemplar

  • Maximizar el uso de la luz natural y evitar el deslumbramiento.
  • Minimizar el uso de acabados y superficies brillantes.
  • Evaluar el diseño interno para mayor comodidad. 

 

Confort Acústico

  • Usar materiales absorbentes de sonido como alfombras.
  • Incorporar estrategias para disminuir el ruido de fondo.

 

Indicadores de comodidad

  • Limitar la propagación de olores separando la fuente, usando extractores o cierres herméticos según corresponda. 
  • Adecuar espacios de trabajo y estudio con mobiliario ergonómico.

 

Diseño inclusivo

  • Integrar aspectos de diseño para la inclusión, consciente de la diversidad y la accesibilidad. 
  • Incluir estrategias para movilidad reducida, deficiencia visual, y atención a personas mayores.   

 

  1. Armonizar con la naturaleza 

 

Acceso de los ocupantes a la naturaleza interior y exterior

  • Incorporar elementos de la naturaleza en terrazas, patios con área verde, muros o techos verdes, elementos acuáticos, jardines interiores y exteriores, con acceso e interacción. 
  • Incluir en el paisajismo especies endémicas o nativas. 

 

  1. Facilitar comportamientos saludables

 

Promover la actividad física y estilo de vida saludable

  • Ubicar escaleras visibles y seguras.
  • Contar con parqueaderos seguros para bicicletas.
  • Crear accesos a espacios públicos o comunales para ejercicio. 
  • Incluir huertas urbanas y especies de árboles frutales con opción de consumo de los residentes. 

 

  1. Crear valor social 

 

Proteger los derechos humanos

  • Incluir elementos de derechos humanos en los contratos de quienes laboran en la edificación. 

 

Proporcionar valor a largo plazo a las comunidades

  • Propiciar actividades comunitarias.

 

  1. Crear acción climática 

 

Comprometerse en convertir la edificación como neto cero emisiones de carbono 

  • Reducir el consumo de energía.
  • Disminuir la compra de nuevos materiales o productos.
  • Incorporar prácticas de mantenimiento sostenible.
  • Incluir el uso de energías alternativas.

 

Fomentar estrategias de resiliencia 

  • Diseñar un plan de respuesta para desastres naturales y emergencias.

 

Usar agua de manera eficiente

  • Reducir la demanda de agua.
  • Reusar y reciclar agua en la medida de lo posible.
  • Evitar el desperdicio y contar con un sistema de detección de fugas. 

 

Garantizar un uso circular, seguro y saludable de los materiales 

  • Diseñar espacios flexibles.
  • Incorporar productos de limpieza y mantenimiento de bajas emisiones y daño ambiental.
  • Gestionar adecuadamente los residuos, con estrategias de reducción y de separación en la fuente.
  • Educar con respecto a la gestión de residuos, compostaje y reciclaje.
  • Adecuar zonas para la disposición temporal de residuos, prevención de derrames y propagación de plagas.

 

¿Y qué existe en Colombia en relación a salud y bienestar?

 

El país cuenta con normativa, guías técnicas y la adopción voluntaria de sistemas de certificación para edificaciones con atributos de salud y bienestar. 

 

En cuanto al marco regulatorio nacional, en temas de calidad del aire el país cuenta con la NTC 5183, Ventilación para una calidad aceptable del aire en espacios interiores, y con la NTC 3631 Ventilación de recintos interiores, donde se instalan artefactos que emplean gases combustibles para uso doméstico, comercial e industrial.  En términos de calidad del agua rige el Decreto 1575 y la Resolución 2115 del año 2007, que establecen el sistema para la protección y el control de la calidad del agua para consumo humano. En iluminación, el Reglamento Técnico de Iluminación y Alumbrado Público (RETILAP) incluye aspectos de iluminancia y deslumbramiento, entre otros. Finalmente, en el Código Sustantivo del Trabajo se consideran aspectos de protección de los derechos humanos de los trabajadores en el país, que aplican a la cadena de valor de la construcción y que están en línea con lo que propone el Marco de Salud & Bienestar. Esto nos muestra que, aunque desde la perspectiva normativa no se cubren la mayoría de los aspectos indicados en el Marco, el país tiene una base que direcciona algunas decisiones para el diseño de edificaciones más saludables. 

 

Por otra parte, existen en el país sistemas de certificación nacionales e internacionales aplicables a la vivienda que se alinean con las recomendaciones del WorldGBC y su red de organizaciones miembro a nivel global:

 

WELL Building Standard™ está orientado a la salud y bienestar de los ocupantes y considera diez conceptos con sus precondiciones y optimizaciones para Aire, Agua, Nutrición, Iluminación, Movimiento, Confort térmico, Sonido, Materiales, Mente y Comunidad. Actualmente en el país hay 6 proyectos registrados en WELL Building Standard™ de los cuales ninguno es aún residencial. Sin embargo, vemos ya los primeros proyectos residenciales registrados en Latinoamérica, uno en Haití y uno en México. 

 

Por otro lado, está la certificación LEED® que, como sistema de sostenibilidad integral líder a nivel mundial, considera aspectos relacionados con salud y bienestar en las categorías de Calidad del ambiente interior, Materiales, Sitios sostenibles, y Ubicación y transporte. Aunque históricamente LEED® en el país ha estado concentrado en el segmento de oficinas y de comercio, el uso de la certificación en el segmento residencial ha ido en aumento. A cierre de 2020, en Colombia había 17 proyectos residenciales registrados y 7 proyectos certificados, para un total de 24 proyectos residenciales LEED® en el país.  

 

Finalmente, tenemos a CASA Colombia®, el sistema de certificación con respaldo internacional exclusivo para vivienda, desarrollado por el CCCS y aplicable a todo tipo de vivienda. A cierre de 2020, CASA Colombia® cuenta con 13 proyectos registrados y 2 certificados, para un total de 15 proyectos CASA en el país, 7 de los cuáles son de Vivienda de Interés Social (2.237 unidades VIS). CASA cuenta con cuatro categorías relacionadas con la salud y el bienestar. En la categoría de Bienestar define lineamientos para calidad del aire, confort térmico, espacios para actividad física y políticas de uso de cigarrillo. En Sostenibilidad en el Entorno promueve el desarrollo integrado y el acceso a espacio abierto. En cuanto a Eficiencia en Materiales abarca múltiples atributos de sostenibilidad en materiales, y en Responsabilidad Social abarca lineamientos para los empleados de la construcción, para los residentes y para la comunidad en general. 

Se espera que el número de proyectos registrados en estas certificaciones se acelere considerablemente en los próximos años, especialmente si se tiene en cuenta que las certificaciones se están convirtiendo en la llave de entrada de los proyectos de vivienda a diversos beneficios tributarios, normativos y financieros en el país, y que además en los próximos años habrá una mayor consciencia de los usuarios finales sobre los beneficios que una vivienda sostenible y saludable puede traer a su bienestar.

Vemos entonces que, teniendo un marco claro de acción y herramientas normativas y de mercado que les permiten a los proyectos validar la aplicación de estos criterios, es hora de desplegar el enorme potencial que el sector residencial puede tener para mejorar la salud humana y la calidad de vida de la población. 

Para mayor información sobre este tema puede contactar a Tatiana Carreño, Especialista Técnica Líder del CCCS en tcarreno@cccs.org.co

Escrito por: Tatiana Carreño, Especialista Técnica Líder CCCS

El entorno construido tiene una gran influencia en nuestra calidad de vida. Es la base de nuestras comunidades y un determinante importante de nuestro bienestar, ya que incluye los edificios y la infraestructura urbana que sustenta nuestra vida diaria (nuestros hogares, escuelas, lugares de trabajo, entretenimiento etc). Sin embargo, si no cuentan con las características adecuadas, los edificios también pueden ser adversarios silenciosos de nuestra propia salud y bienestar.

¿Por qué hablar de vivienda saludable?

De acuerdo con el sistema de información Coordenada Urbana, la comercialización de vivienda nueva durante el 2020 llegó a 194.802 unidades, cifra que representa un máximo histórico. Pese al contexto económico reciente, la vivienda nueva en 2020 se consolidó como el principal destino de inversión de los hogares colombianos. Lo anterior nos hace preguntar, ¿cuál será la calidad de las viviendas que habitamos y estamos adquiriendo los colombianos?

La actual crisis por la pandemia del COVID-19 nos ha hecho reflexionar sobre la importancia de la prevención para la protección de la salud en todos sus ámbitos. La revisión de los aspectos cruciales a monitorear e intervenir se ha quedado corta al dejar por fuera del análisis crítico la deficiente calidad de los espacios interiores. Según la Organización Mundial de la Salud, una persona permanece más del 90% del tiempo en espacios cerrados, y en el contexto actual, ese tiempo se concentra principalmente en las viviendas. Durante los periodos de aislamiento, para los hogares fueron evidentes las falencias de las viviendas en términos de iluminación, ventilación, espacio abierto, entre muchos otros aspectos. En muchos casos fue necesario adecuar la vivienda para llevar a cabo todas las actividades del día, ya que estas se convirtieron en lugar de trabajo, estudio, producción y descanso. Todo esto aumentó la urgencia de revisar el concepto de vivienda saludable. 

La buena noticia es que contamos con herramientas que nos orientan en la transformación hacia una oferta de vivienda saludable. Como se menciona en el Estudio Health & Wellbeing Framework o Marco de Salud & Bienestar, la vivienda es potencialmente la contribución más importante del entorno construido a la salud humana.

Este estudio, publicado en 2020 por el WorldGBC en asociación con el proyecto Better Places for People y sus organizaciones miembro, presenta una excelente herramienta  con aplicación global, en cuyo desarrollo participó el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible (CCCS). La iniciativa busca ampliar el alcance y el significado de la salud y el bienestar para la industria de la construcción y movilizar soluciones orientadas a la acción para contrarrestar las afectaciones en salud y bienestar originadas por las edificaciones. 

¿Cómo podemos implementar el Marco de Salud & Bienestar a nivel de la vivienda?

El Marco de Salud & Bienestar está estructurado en seis principios conceptuales básicos de salud y bienestar en el entorno construido, que son de aplicación universal y de utilidad para diversas partes interesadas de la industria de la construcción. Su contenido motiva a la construcción de edificios saludables y equitativos en armonía con la naturaleza, incluido el impacto social en toda la cadena de valor. 

Garantizar viviendas saludables es posible con la implementación de los principios del Marco de Salud & Bienestar descritos a continuación: 

  1. Proteger la salud

Calidad del aire

  • Tener ingreso de aire exterior en todos los espacios. 

  • Asegurar la extracción localizada alrededor de los aparatos de gas y otras fuentes de contaminación internas. 

  • Eliminar gradualmente los combustibles fósiles, incluido el gas como fuente de energía.

  • Monitorear la calidad del aire interior y exterior.

Calidad del agua

  • Utilizar agua con buenos niveles de filtración. 

  • Asegurar una limpieza completa y regular en las áreas de cocina y baños , incluyendo el mantenimiento de filtros para agua de consumo humano. 

 

Apoyar y mejorar la salud mental y social 

  • Incorporar estrategias de diseño biofílico, espacios agradables, cómodos, acceso a vistas externas y zonas comunes de socialización. 

  • Diseñar espacios activos comunitarios para el ejercicio y la conexión social. 

 

Reducir la transmisión de enfermedades infecciosas 

  • Limpiar y desinfectar superficies de alto contacto como barandas y puertas.

 

  1. Priorizar el confort 

 

Confort térmico

  • Incorporar calefacción y refrigeración pasivas. Considerar aspectos de materialidad y reflectancia para lograr protección térmica mientras se maximiza la oportunidad de eficiencia energética. 

  • Conservar los árboles existentes.

 

Iluminación ejemplar

  • Maximizar el uso de la luz natural y evitar el deslumbramiento.

  • Minimizar el uso de acabados y superficies brillantes.

  • Evaluar el diseño interno para mayor comodidad. 

 

Confort Acústico

  • Usar materiales absorbentes de sonido como alfombras.

  • Incorporar estrategias para disminuir el ruido de fondo.

 

Indicadores de comodidad

  • Limitar la propagación de olores separando la fuente, usando extractores o cierres herméticos según corresponda. 

  • Adecuar espacios de trabajo y estudio con mobiliario ergonómico.

 

Diseño inclusivo

  • Integrar aspectos de diseño para la inclusión, consciente de la diversidad y la accesibilidad. 

  • Incluir estrategias para movilidad reducida, deficiencia visual, y atención a personas mayores.   

 

  1. Armonizar con la naturaleza 

 

Acceso de los ocupantes a la naturaleza interior y exterior

  • Incorporar elementos de la naturaleza en terrazas, patios con área verde, muros o techos verdes, elementos acuáticos, jardines interiores y exteriores, con acceso e interacción. 

  • Incluir en el paisajismo especies endémicas o nativas. 

 

  1. Facilitar comportamientos saludables

 

Promover la actividad física y estilo de vida saludable

  • Ubicar escaleras visibles y seguras.

  • Contar con parqueaderos seguros para bicicletas.

  • Crear accesos a espacios públicos o comunales para ejercicio. 

  • Incluir huertas urbanas y especies de árboles frutales con opción de consumo de los residentes. 

 

  1. Crear valor social 

 

Proteger los derechos humanos

  • Incluir elementos de derechos humanos en los contratos de quienes laboran en la edificación. 

 

Proporcionar valor a largo plazo a las comunidades

  • Propiciar actividades comunitarias.

 

  1. Crear acción climática 

 

Comprometerse en convertir la edificación como neto cero emisiones de carbono 

  • Reducir el consumo de energía.

  • Disminuir la compra de nuevos materiales o productos.

  • Incorporar prácticas de mantenimiento sostenible.

  • Incluir el uso de energías alternativas.

 

Fomentar estrategias de resiliencia 

  • Diseñar un plan de respuesta para desastres naturales y emergencias.

 

Usar agua de manera eficiente

  • Reducir la demanda de agua.

  • Reusar y reciclar agua en la medida de lo posible.

  • Evitar el desperdicio y contar con un sistema de detección de fugas. 

 

Garantizar un uso circular, seguro y saludable de los materiales 

  • Diseñar espacios flexibles.

  • Incorporar productos de limpieza y mantenimiento de bajas emisiones y daño ambiental.

  • Gestionar adecuadamente los residuos, con estrategias de reducción y de separación en la fuente.

  • Educar con respecto a la gestión de residuos, compostaje y reciclaje.

  • Adecuar zonas para la disposición temporal de residuos, prevención de derrames y propagación de plagas.





 

¿Y qué existe en Colombia en relación a salud y bienestar?

 

El país cuenta con normativa, guías técnicas y la adopción voluntaria de sistemas de certificación para edificaciones con atributos de salud y bienestar. 

 

En cuanto al marco regulatorio nacional, en temas de calidad del aire el país cuenta con la NTC 5183, Ventilación para una calidad aceptable del aire en espacios interiores, y con la NTC 3631 Ventilación de recintos interiores, donde se instalan artefactos que emplean gases combustibles para uso doméstico, comercial e industrial.  En términos de calidad del agua rige el Decreto 1575 y la Resolución 2115 del año 2007, que establecen el sistema para la protección y el control de la calidad del agua para consumo humano. En iluminación, el Reglamento Técnico de Iluminación y Alumbrado Público (RETILAP) incluye aspectos de iluminancia y deslumbramiento, entre otros. Finalmente, en el Código Sustantivo del Trabajo se consideran aspectos de protección de los derechos humanos de los trabajadores en el país, que aplican a la cadena de valor de la construcción y que están en línea con lo que propone el Marco de Salud & Bienestar. Esto nos muestra que, aunque desde la perspectiva normativa no se cubren la mayoría de los aspectos indicados en el Marco, el país tiene una base que direcciona algunas decisiones para el diseño de edificaciones más saludables. 

 

Por otra parte, existen en el país sistemas de certificación nacionales e internacionales aplicables a la vivienda que se alinean con las recomendaciones del WorldGBC y su red de organizaciones miembro a nivel global:

 

WELL Building Standard™ está orientado a la salud y bienestar de los ocupantes y considera diez conceptos con sus precondiciones y optimizaciones para Aire, Agua, Nutrición, Iluminación, Movimiento, Confort térmico, Sonido, Materiales, Mente y Comunidad. Actualmente en el país hay 6 proyectos registrados en WELL Building Standard™ de los cuales ninguno es aún residencial. Sin embargo, vemos ya los primeros proyectos residenciales registrados en Latinoamérica, uno en Haití y uno en México. 

 

Por otro lado, está la certificación LEED® que, como sistema de sostenibilidad integral líder a nivel mundial, considera aspectos relacionados con salud y bienestar en las categorías de Calidad del ambiente interior, Materiales, Sitios sostenibles, y Ubicación y transporte. Aunque históricamente LEED® en el país ha estado concentrado en el segmento de oficinas y de comercio, el uso de la certificación en el segmento residencial ha ido en aumento. A cierre de 2020, en Colombia había 17 proyectos residenciales registrados y 7 proyectos certificados, para un total de 24 proyectos residenciales LEED® en el país.  

 

Finalmente, tenemos a CASA Colombia®, el sistema de certificación con respaldo internacional exclusivo para vivienda, desarrollado por el CCCS y aplicable a todo tipo de vivienda. A cierre de 2020, CASA Colombia® cuenta con 13 proyectos registrados y 2 certificados, para un total de 15 proyectos CASA en el país, 7 de los cuáles son de Vivienda de Interés Social (2.237 unidades VIS). CASA cuenta con cuatro categorías relacionadas con la salud y el bienestar. En la categoría de Bienestar define lineamientos para calidad del aire, confort térmico, espacios para actividad física y políticas de uso de cigarrillo. En Sostenibilidad en el Entorno promueve el desarrollo integrado y el acceso a espacio abierto. En cuanto a Eficiencia en Materiales abarca múltiples atributos de sostenibilidad en materiales, y en Responsabilidad Social abarca lineamientos para los empleados de la construcción, para los residentes y para la comunidad en general. 

Se espera que el número de proyectos registrados en estas certificaciones se acelere considerablemente en los próximos años, especialmente si se tiene en cuenta que las certificaciones se están convirtiendo en la llave de entrada de los proyectos de vivienda a diversos beneficios tributarios, normativos y financieros en el país, y que además en los próximos años habrá una mayor consciencia de los usuarios finales sobre los beneficios que una vivienda sostenible y saludable puede traer a su bienestar.

Vemos entonces que, teniendo un marco claro de acción y herramientas normativas y de mercado que les permiten a los proyectos validar la aplicación de estos criterios, es hora de desplegar el enorme potencial que el sector residencial puede tener para mejorar la salud humana y la calidad de vida de la población. 

Para mayor información sobre este tema puede contactar a Tatiana Carreño, Especialista Técnica Líder del CCCS en tcarreno@cccs.org.co